domingo, 21 de octubre de 2012

¿Quién eres chica extraña?




Entonces lo vi. Era guapo, atractivo, elegante, despistado, noté una extraña sensación. No sabía por qué, no le conocía, ni siquiera había tenido tiempo de averiguar  su nombre, pero lo supe. Justo en ese pequeño instante supe que llegaría a ser importante en mi vida.

Entonces la vi, esa tímida sonrisa, esa dulce mirada. Nunca había tenido esa extraña sensación, no sabría cómo explicarla, pero fue mágica. No sabía cómo se llamaba, ni que impresión habría tenido esa chica desconocida de mi, ni siquiera si se había percatado de que yo  existía. Pero en ese momento supe que esa chica llegaría a ser importante en mi vida.

Lo miraba. ¿Quién será? No lo había visto en mi vida. No me había cruzado una palabra con él, y sin embargo sentía como que lo conocía de toda la vida ¿Será cierto lo que dicen que para enamorarte de una persona solo hace falta un segundo?

¿Me está mirando? ¿Por qué se toca el pelo? Parece nerviosa, insegura, delicada, hermosa… ¿pero por qué pienso eso? ¿Por qué no puedo apartar mis ojos de ella?

Nuestras miradas se han cruzado, lo he notado… y los dos hemos apartado la vista a la vez. ¿Quién eres chico extraño?

Nunca he visto unos ojos tan intenso, tan bonitos, tan sinceros. ¿Quién eres chica extraña?

El camarero se ha acercado a tomarme nota. Sonreí y contesté. Él anota velozmente mi pedido y vuelve a su trabajo. De nuevo vuelvo a centrar mi mirada en aquel chico. Escribe algo en un pequeño librito. ¿Qué escribirá? ¿Quizás sea escritor? ¿Puede que se le haya ocurrido una idea para una hermosa historia? ¿De amor quizás?

¿Volveré a ver a esa hermosa joven? No quiero olvidar ese perfecto rostro. Parece tan buena. Tomo un lápiz y mi pequeño cuaderno de viaje y comienzo a dibujar, me dejo llevar, de vez en cuando levanto la vista para fijarme en algún detalle, como ese mechón rubio de pelo que se le ha escapado de ese medio recogido, esa mirada indecisa, y como bebe lentamente, con la pajita,  el té helado que ha pedido. Por fin termino, miro la hora, debo irme ya. Llamo al camarero y le indico que me traiga la cuenta. Cuando se acerca, arranco el dibujo, le entrego el dinero, y le pido un pequeño favor. Él sonríe. Yo me voy.

Se ha ido, ¿lo volveré a ver? Quizás no, Quizás sí. Podría haber sido el amor de mi vida, o solo un simple desconocido con quien me he cruzado en una pequeña cafetería. Otro camarero se acerca a mí. Me sonríe y me entrega algo que le han dicho que haga. Es una hoja doblada. La abro y veo un pequeño dibujo mío hecho a lápiz. Sonrío,  es hermoso. Le doy la vuelta y viene escrito algo. “¿Quién eres chica extraña?”

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